30 sept. 2018

ANGELÍN ABRE LA PUERTA GRANDE DE ABARÁN


   LOS ACEROS IMPIDIERON SALIR A MÁS DE UN NOVILLERO EN HOMBROS


    Cómo es norma en Abarán, su feria taurina está compuesta por una corrida de toros y una clase práctica organizada por la Escuela de Tauromaquia de la Región de Murcia, que se ha celebrado esta tarde con más de medio aforo cubierto en La Era.

     En el cartel dos alumnos de la Escuela de Murcia: José María Trigueros y Angelín, dos de la Escuela de Valencia: Alejandro Contreras y Jordi Pérez (que entró en sustitución del murciano Víctor Acebo que ha cortado la temporada por lexión) y Lolo de María, de la Escuela de Navas del Rey.

    Los añojos del hierro de Juan Ruiz dieron buen juego y alguno de ellos fue merecedor de la vuelta al ruedo. Para algunos de los alumnos actuantes, según nuestro punto de vista, los añojos se le quedan pequeños, como puede ser el caso de José María Trigueros. Pero las promesas realizadas por el Consejero de Presidencia en su primera reunión con los medios taurinos, siguen dos años después, sin cumplirse siendo la Región de Murcia la única donde no se pueden lidiar erales en clases prácticas, con lo cual los alumnos no pueden ser intercambiados con otras escuelas  - perdiendo festejos para su formación - y los aficionados nos perdemos la progresiva evolución de éstos. 


    Abría cartel el valenciano Alejandro Contreras, que comenzó marchado a la puerta de chiqueros para recibir a portagayola al primero de la tarde. Realizó una variada actuación tanto con capote como con la muleta, mostrando sus buenas maneras, ante un novillo noble, tenía ya las orejas en las manos cuando lo perdió todo con el estoque. Tras una leve petición de oreja saludó la ovación del respetable.


    Tras haber destacado en el quite del primero de la tarde, le correspondió al murciano José María Trigueros un novillo pronto y repetidor con el cual se pudo lucir. Brindó a Pepín Líria, Director de la Escuela, comenzando de hinojos en el tercio con una serie muy seria, luego vendrían series largas por ambos pitones, llevando siempre al novillo en el vuelo de la muleta con gusto y temple, destacó por su toreo en redondo donde salieron excelentes muletazos, tras otra serie rodillas en tierra culminó la faena con Bernardinas. El estoque le impidió lo que podría haber sido el premio grande, teniendo que pasear una solitaria oreja tras la petición de las dos por parte del público. El novillo fue aplaudido en el arrastre, pero para el que esto escribe se mereció la vuelta al ruedo.

      Mejor presencia tenía el tercero de la tarde que le correspondió al valenciano Jordi Pérez y donde los banderilleros no consiguieron poner ni una sola banderilla (si fue por falta de confianza o por falta de filo es algo que desconocemos) pero el palco cambió el tercio sin el más mínimo castigo al añojo. Brindó al público y realizó una faena aseada que no llegó a calar en los tendidos, solamente animó al público en una serie rodillas en tierra. Tampoco se mostró certero con el estoque y escuchó palmas al igual que el de Juan Ruiz.


   Agelín se marcho también a recibir a portagayola, para recetarle a continuación tres largas cambiadas de rodillas. Tras un buen par de El Charra, el alumno de la Escuela de Murcia brindó al empresario Ángel Bernal y a su hijo Ángel. Le correspondió al murciano el menos bueno de los novillos (que no malo), pero lo superó a fuerza de actitud, con unas ganas tremendas de querer ser torero. No se dejó ganar la pelea y tras pinchazo dejo la estocada y paseó las dos orejas que le permitían salir en hombros por la puerta grande de Abarán.

    Cerraba cartel Lalo de María (hijo de la rejoneadora María Sara), alumno de la escuela de Navas del Rey, (que toreó de corto al traerse a tierras murcianas sólo esta indumentaria pensando que no sería de luces) el cual mostró un toreo vertical y pinturero que gustó en Abarán, pero tampoco se mostró firme con la espada y paseó una oreja.

   

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